La opción de la tarima flotante

Captura de pavimentosonline.com

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La opción de poner suelos de tarima flotante está de moda, pues es mucho más barato que el parquet y cada vez son de mayor calidad y similitud a la madera natural.
Es un suelo muy resistente y fácil de colocar. Basta con encolar las juntas de las tablas y encajarlas unas con otras hasta formar una superficie continua. Aproximadamente en 2 horas ya se puede pisar el pavimento aunque es preferible esperar un día entero para colocar muebles.

No es necesario retirar el suelo anterior, pero a veces, si éste tiene bastantes desniveles, se coloca una fibra aislante para cubrir estos defectos y de paso mejorar el aislamiento térmico y acústico.

Ventajas frente al parquet

Se denomina tarima flotante sintética o laminado, pues está compuesta por varias capas de derivados de madera, siendo la última capa un compuesto sintético de resinas de melamina con un dibujo impreso imitando madera o cualquier otro material (ladrillo, piedra, cerámica, diseños personalizados con fotografías, acabados con relieves, etc).

En las últimas dos décadas ha ido ganando mucha popularidad no solo por su fácil instalación y su precio económico, sino también por la sencillez de su mantenimiento y su larga duración.
Aunque no suele ser tan longevo como los materiales pegados o clavados, la tarima flotante está garantizada desde un mínimo de 5 años hasta más de 30.

La composición laminada del producto hace que resista mejor las tensiones y deformaciones que pudiera sufrir. Aguanta mucho mejor el contacto con el agua y la humedad que la madera natural.
El comportamiento ante las manchas y la abrasión también resulta mejor que los barnices tradicionales en parquet.
Al ser un material más duro que la madera, resiste en mayor medida los arañazos y golpes, pero como cualquier suelo, la tarima flotante también se araña.

Algunos consejos

La parte más débil de la tarima flotante es el sistema de anclaje, es importante revisar bien esta parte y que sea de la mayor calidad que nos podamos permitir. Los materiales de baja calidad pueden presentar juntas abiertas y zonas abombadas o arqueadas. Las láminas más gruesas (hasta 12 mm) aguantarán mejor estos factores.

Para evitar la debilidad de las juntas lo mejor es asegurarse de que la superficie donde se instala la tarima sea lo más homogénea y nivelada posible.

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