Jardín histórico de Puente San Miguel

El bosque tiene el doble de hectáreas que el jardín y corresponde a gran cantidad de pequeñas fincas que se han ido añadiendo a lo largo de las últimas décadas, a la vez que iban siendo plantadas con diferentes especies de árboles.

Paseando por el tiempo

Para acceder al jardín, debemos pasar a través de una portada diseñada por Javier González Riancho y construido en 1910. El recorrido lo iniciamos por una avenida flanqueada por dos hileras de hayas jóvenes que han sido las sustitutas de los tilos que fueron derribados, en los años 70, por los vientos del sur.

Nada más iniciar la visita, observamos que los árboles crecen en total libertad, llegando la mayoría de ellos, con sus ramas, hasta el mismo suelo. Al llegar a la casa principal, podemos contemplar los majestuosos árboles plantados por Marcelino Sanz de Sautuola en el siglo pasado. Esta casa se mandó a construir en 1990 por Emilio Botín López y María Sanz de Sautuola en el mismo lugar que ocupaba la anterior residencia.

Si seguimos el camino por la finca, observaremos bellos ejemplares de tejos de Irlanda, araucaria araucana, pinsapo, tejo de Hokkaido… formando un conjunto que nos permite ver diferentes variedades de árboles en un breve recorrido. Al fondo del jardín se encuentra la metasequoia glyptostroboides, especie descubierta en China en los años 40 en estado vivo, ya que poco tiempo antes, sólo se conocía como fósil.

Este árbol de increíble porte, fue traído de Londres por Emilio Botín Sanz de Sautuola y su esposa Ana García de los Ríos en los años 50, siendo así uno de los primeros plantados de Europa. Más adelante, se halla el jardín denominado “de Winthuysen”, pues fue este pintor t paisajista sevillano quien lo proyectó en los años 50.

La zona más antigua

Es la zona más antigua del jardín se encuentran los ejemplares más sobresalientes: la magnolia, las dos sequoias sempervirens, el taxodium, el ginkypo biloba, los dos cedros del Atlas, el eucalipto… Aquí se encuentran árboles procedentes de diferentes partes del mundo.

De nueva creación

A través del antiguo cerramiento, se accede a la zona más reciente del jardín, con espacios más abiertos y en la que se está trabajando actualmente. Esta zona se encuentra acotada por una alineación de liquidambar y liriodendron y otra de pinos piñoneros. Costa de cinco elementos principales: la avenida de los alcornoques, el estanque de los espejos, la rosaleda, el lago y la zona de invernaderos y huerta. Esta segunda parte del recorrido se inicia en una avenida flanqueada por dos alineaciones de alcornoques entre los que se han intercalado abelias. También se encuentran acompañados por rosas blancas hasta el final del camino, que desemboca en la rosaleda, rodeado de una pérgola de rosales trepadores.

Un pasadizo delimitado con setos de laurel es el acceso al estanque de los espejos. Lo constituye una lámina de agua en forma circular con nenúfares es su interior, rodeado por espejos y columnas labradas por canteros de la región en piedra de Boñar y un enrejado donde crece Jazmín de China. Cerca de la rosaleda encontramos el lago. A través de un puente de madera podemos acceder a una pequeña isla en la que se ha construido un cenador de piedra. En la isla encontramos una gleditsia triacanthos “sunburst”, un sauce llorón y abelias. Desde aquí tendremos la mejor vista posible de la cascada del lago.

Para finalizar el paseo, podemos visitar la zona de los invernaderos y la huerta, donde acompañado a las verduras se cultivan flores, arbustos y jóvenes árboles que, con el tiempo, también serán parte del jardín de Puente San Miguel. Los jardines de la Finca Puente San Miguel están abiertos al público desde el 1 de mayo hasta el 15 de septiembre, los primeros y terceros miércoles de cada mes, y se realizan visitas guiadas a las 9 y 30hs y las 11.30hs Previa reserva, en grupos de máximo 25 personas.

Para más información: 942820115.

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