El arreglo de grietas

Necesitaremos algunos materiales fundamentales: Espátula de forma triangular, lija gruesa, cepillo de cerdas duras, barreño, esponja, escayola y un poco de aguaplast.

Manos a la obra

Con una espátula triangular procedemos a agrandar un poco más la grieta a reparar, pero de tal forma que siempre nos quede más ancha en el fondo que en los bordes. Tiene que quedar de forma de cuña, para que el emplastecido agarre mejor. Para que la pasta se agarre bien a la superficie, vamos a raspar todas las regiones contiguas a la grieta que tengan el enlucido deteriorado o dañado, hasta que aparezca el enlucido totalmente sano.

Luego, eliminamos con un cepillo de cerdas duras, el polvo que se encuentre en la grieta y en sus proximidades. Un buen consejo es realizar esta operación con un aspirador, facilitará bastante esta limpieza. Con una esponja o brocha, humedecemos ligeramente la grieta. De esta manera conseguiremos que la pasta se adhiera mucho mejor. De lo contrario el emplastecido se desprenderá antes o después.

El aguaplast

Preparamos el aguaplast en una cubeta. Si deseamos que luego se seque más rápido, podemos agregarle escayola en la proporción de dos medidas de aguaplast por una medida de escayola. La mezcla quedará menos plástica pero más veloz. Removemos muy bien toda la mezcla y la dejamos reposar hasta que comience a endurecerse un poco; ese será el instante ideal para su utilización. Debemos procurar que no haya quedado ningún grumo y que presente una consistencia similar a la de la plastilina muy manipulada, así lograremos un emplastado perfecto. Con una espátula, aplicamos el aguaplast. Comenzamos a hacerlo en el sentido longitudinal de la grieta, y poniendo especial atención en rellenarla correctamente. A continuación, lo hacemos transversalmente. Como método para rematar, pasamos varias veces la espátula sobre la superficie, sin el emplastecido y limpiándola cada vez que lo hagamos. Cuando se hay secado la mezcla, aproximadamente cuatro o cinco horas, raspamos todas las asperezas con una lija gruesa.

Si se trata de una grieta algo grande o un agujero profundo, tendremos que seguir el procedimiento de limpieza que ya hemos reseñado y además desprendemos los trozos que estén flojos. Con un cepillo duro eliminamos los restos de revoque que pudieran quedar y humedecemos la grieta con un poco de agua. Con una pasta más espesa que la anterior y una espátula más ancha, cubrimos muy bien la grieta. Una vez seco y lijado el emplastecido, limpiamos a fondo con un buen cepillo, un aspirador o una escoba limpia. De esta manera la pintura agarrará bien, no se manchara y durará mayor tiempo. De lo contrario, habremos perdido buena parte de nuestro tiempo.

Además de los aparejos en polvo como el aguaplast, que se mezclan con agua, existen en los comercios gran cantidad de aparejos en pasta que se comercializan en botes o tubos. Este tipo de aparejos están elaborados a base de resinas sintéticas. De igual forma que las pinturas, es soluble en agua o aguarrás. Humedecemos la pared con mezcla de aguarrás y aceite común, tres medidas de aguarrás por una de aceite, de esta forma el aparejo se adherirá perfectamente. Una vez seco, puede demorar entre cinco y siete hora, lijamos el aparejo. Luego alisamos la superficie con una lija para madera.

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