Cómo hacer una mudanza

Mudarse significa muchas veces un cambio no sólo de domicilio, sino de ciudad o de barrio, y aún en el caso de que la nueva vivienda se encuentre muy próxima a la antigua, probablemente el cambio traerá consigo una serie de expectativas, incertidumbres y también miedos. Puede que tus hijos o tú misma tardéis en aceptar la nueva situación y que estéis algo nerviosos. Incluso es posible que tus hijos, sobre todo si son adolescentes, se muestren disgustados porque la mudanza no entraba en sus planes y les obliga a cambiar de colegio, de amigos, de hábitos, etc. por ello conviene organizarse y mantener la calma a la hora de realizar el traslado de muebles y otros objetos.

Lo más aconsejable en estos casos es contratar los servicios de una empresa especializada, aunque también puedes optar por hacer la mudanza por tu cuenta. En este caso, planifícala con tiempo y decide los días en que la realizarás, sobre todo si el traslado es a otra ciudad. Además están los trámites que implica la mudanza y que no son pocos: notificar a las compañías de luz, agua, gas, teléfono y otras que efectúan el cambio de domicilio o la rescisión del contrato; o dependiendo de la distancia, tal vez incluso tengas que inscribir a los niños en una nueva escuela.

La organización es clave

Una mudanza bien planificada puede resultar mucho más llevadera. La primera cuestión es responder a la difícil preguntar de qué es lo que me voy a llevar a mi próxima vivienda. No es necesario cargar con todos y después descubrir que te has llevado cosas que no encaja o que no son útiles en su nueva vivienda.

• Lo ideal siempre es disponer de algo de tiempo para poder iniciar con tranquilidad la selección de las cosas que te llevarás a tu nuevo hogar y descartar las que no encajan o no vayas a necesitar.

• Antes de empezar, debes estudiar las características de tu nuevo hogar para asegurarte de que el mobiliario o los electrodomésticos (frigorífico, lavadora, lavavajillas…) se adaptan al espacio del que dispondrás en ella.

• Aquellas cosas que no utilizas habitualmente puedes embalarlas un par de semanas antes de mudarte.

• Vacía los armarios y estanterías habitación por habitación y selecciona todo aquello que te puede ser de utilidad y lo que no. Aprovecha la mudanza para deshacerte de utensilios y objetos innecesarios.

• Una vez seleccionados los muebles, enseres, ropa, etc., que no te sean de utilidad, puedes intentar venderlos.

• Haz un invento de todo lo que te vas a llevar; te será de gran ayuda. Indica con una etiqueta el contenido de cada caja y la habitación a la que va destinado.

• Si, además, limpias los objetos antes de embalarlos, ahorrarás trabajo a la hora de distribuirlos en su nueva ubicación.

Otros trámites necesarios

• Guarda los recibos de pago de servicios o impuestos relacionados con tu anterior vivienda, así evitarás posibles reclamaciones o malentendidos.

• Ponte en contacto con los servicios médicos de tu nueva zona de residencia y. si es necesario, solicita un nuevo médico de cabecera. Pídele a tu anterior médico copia de tu historial.

• Habla con tu banco para ver la forma de cambiar de sucursal. Muchas operaciones, si superan una determinada cantidad, debe realizarlas o autorizarlas la sucursal donde tienes tus ahorros, por eso es preferible realizar el traslado a una sucursal cercana para evitar sorpresas a la hora de realizar cualquier trámite.

• Avisa a las publicaciones o servicios  de correo o los que estás suscrito del cambio de domicilio.

Tiempo para adaptarse

• Habla del cambio de casa con tus hijos para que les sea más fácil adaptarse.

• Visita la nueva casa antes de la mudanza para que toda la familia viva el cambio con ilusión. Elijan juntos la pintura de las habitaciones, decidan la ubicación de los muebles de la vieja casa en la nueva y qué objetos será necesario comprar.

• Ten en cuenta que todos deberán adaptarse a un entorno nuevo y que puede que eso lleve tiempo, ya que supone en algunos casos la separación de amigos o familiares.

• Hazte con las direcciones de los servicios que necesites o más te interesan: centros deportivos, bibliotecas, centro de ocio, etc.

• Los hijos en edad adolescentes pueden no estar de acuerdo con el traslado y no mostrarse demasiado colaboradores. Seguramente cambiarse de casa no entraba dentro de sus planes y echarán de menos su vieja casa, sus amigos, su entorno…

• En caso de hijos en edad escolar, realiza con anterioridad todos los trámites necesarios para inscribirlos en un nuevo centro.

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