Buscar espacios alejados de la rutina diaria es vitar para renovar energías. Una huerta, para aquellos que disponen de algo de espacio, puede ser una alternativa de los más entretenida y satisfactoria. A continuación, pensamos en los primeros pasos que hay que dar para concretar esto.
Buscar espacios propios es algo vital para el desarrollo de cualquier ser humano. Muchas veces, inmersos en un ritmo vertiginoso, nos olvidamos de que es necesario nutrir también nuestro espíritu, nuestra individualidad o aquel sector íntimo y propio llamado de la manera que cual elija para designarlo.
Sea como fuere, hay que tener en cuenta que es vital contar con espacios que despejen la mente. Hay quienes deciden y se proponen hacerse un espacio para ver películas, otros gustan de paseos, algunos disfrutan las visitas y una tarde con amigos.
Sin embargo, hay quienes prefieren actividades menos gregarias, mas solitarias si se quiere, e incluso más ligada al interior de la casa. Para todos ellos, es una buena alternativa la huerta propia.
Espacio
Lo primero que hay que evaluar es el espacio del que disponemos. Si tenemos una terraza o un patio esto puede ser ideal. Es necesario delinear el terreno que le dedicaremos a esto. No es necesario tener enormes cantidades de metros cuadrados, basta con un pequeño recorte que nos sirva para dedicarnos al mismo.
El sector seleccionado debe ser apto para aquello que queramos plantar. Lo ideal es que reciba sol una buena cantidad de horas diarias. Una vez elegido el lugar, podemos comenzar a pensar en el resto.
¿Qué plantar?
Muchas veces qué plantar no es lo fundamental, ya que lo interesante es el proceso en sí. Ciertamente hay una gran variedad de frutas y verduras cuyo crecimiento depende mucho del lugar donde se planten.
Lo ideal en estos casos es acercarnos a algún vivero cercano o de confianza y preguntarle cuales son los alimentos que crecen más fácilmente en la zona climática en la que nos encontremos. No olvidemos que la tarea de plantar y cosechar no es nada sencilla y que requiere práctica, por lo que conviene comenzar con aquellos productos que sean más sencillos.
El gusto por lo propio
Seguramente no vamos a alimentarnos pura y exclusivamente de aquello que cosechemos. Pero la huerta propia y poder obtener los frutos de nuestra propia labor tiene algo así como un gusto particular.
Quizá al comienzo podamos armar alguna ensalada o algún acompañamiento, sin embargo en el proceso de crear este espacio propio puede estar el gusto y el relax.
Con un poco de tiempo todos los días este emprendimiento puede ser realmente alentador, ofreciendo un espacio personal, alejado de la rutina y del vértigo de la vida entre estudio, trabajo y ocupaciones varias.
Tags: cosechar, espacio propio, huerta, plantar
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