¿Cómo le gustan esos apetitosos y aromáticos frutos rojos? Lo importante es que podemos cultivar y disponer de nuestras fresas durante toda la temporada.
Para plantar las nuevas matitas no utilice aquellas que están en producción o floración. Realice la operación en un día nublado o al finalizar la tarde, para evitar exponerlas a los rayos del sol, al calor y al viento.
La plantación
Es recomendable mantener las raíces en agua mientras está preparando las platabandas en que pondremos las fresas. Las hileras deben estar separadas 50 centímetros una de otra, y las plantas, a una distancia de 20 a 30 centímetros sobre la hilera, para evitar entorpecer el desarrollo de sus raíces. La corona de la planta debe quedar a nivel del suelo, pero con las raíces extendidas a lo ancho y en profundidad. Necesitaremos, desde luego, regar bien las nuevas plantas.
Crecimiento de las plantas
Es muy fácil que la maleza se propague en un fresal, por lo que es necesario emplear el azadón mientras sea posible o desmalezar a mano. Si la plantación se hizo entre el final de un verano y el comienzo del siguiente, debe impedirse que dé frutos hasta un año después, para lo cual desprenda las flores, evitando la fructificación.
En el momento en que observe que las plantas comienzan a extenderse, debe pasar una horqueta o rastrillo y colocar abundante cantidad de paja debajo de los tallos. Así se elimina la maleza y se mantienen las fresas limpias y sanas, teniendo el buen cuidado de vigilar la presencia de caracoles.
También hay que cuidarse de los pájaros que -como buenos golosos- disfrutan de este apetitoso fruto. Para ello, y si las aves se ponen molestas, es preciso colocar una red a baja altura sobre los frutillares.
Con lo que hay que tener mucho cuidado es con las enfermedades y plagas. Una de ellas es el miidiú, que se presenta en forma de polvo blanco y que da a los frutos un color café oscuro. En este caso se debe aplicar algún fungicida. También está el moho gris, al que además se le llama botritis, que aparece primero en forma de mancha gris sobre las flores y después sobre los frutos, en donde se desarrolla hasta formar una vellosidad grisácea, que los pudre.
Otra amenaza son insectos como los pulgones, que pueden atacar fuertemente cuando hay mucha humedad y altas temperaturas. De otro insecto que debe precaverse es del escarabajo de la fresa, que devora los frutos. Para ello es necesario mantener bien desmalezado el huerto, evitando que los escarabajos se instalen en sus proximidades.
A saborear la frutilla
Ya hemos dado todos los pasos necesarios para tener una abundante cosecha, de tal manera que nos queda recolectar el fruto de nuestra dedicación. Será muy gratificante observar que las plantas continuarán entregándolo durante toda la temporada.
Para recolectar las fresas hay que sacar los frutos de la planta con el peciolo intacto, que sólo se quita en el momento antes de servírselo. De esta forma no se pierden sus vitaminas y otras sustancias nutritivas. Se deben guardar a la sombra durante algunas horas o colocarlas en el refrigerador por uno o dos días. Las fresas, además, pueden congelarse en el congelador, pero al descongelarlas se vuelven blandas.
Como una tarea final, se aconseja que una vez efectuada la cosecha retiremos la paja -si la pusimos-desde debajo de los tallos y limpiemos el terreno de hojas secas, de estolones sobrantes y de malezas. Porque las plantas volverán a darnos sus frutos en la próxima temporada…
¡Y ahora, a saborear a gusto nuestras fresas!
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