Mascotas

Perros y gatos comparten casa

Escrito por admin / 18 de septiembre de 2008

Considerados como enemigos, en realidad no siempre es así y estas dos especies pueden convivir plácidamente en el mismo hogar. Tan sólo hay que dejar que se adapten poco a poco el uno al otro. Hoy te contamos que puedes hacer para facilitar la convivencia entre tu perro y tu gato.

Llevarse como el perro y el gato es tan sólo un dicho popular. La mala fama sobre su enemistad es legendaria, auque no es así en todos los casos y estas dos especies no tienen por qué ser necesariamente enemigas. Hay que entender que la desconfianza entre ambos nace de sus diferencias naturales, pero la domesticación puede resolver los problemas de convivencia. Las mascotas también pueden aprender a compartir techo con otras especies. Tan sólo hay que dejarlos que se habitúen a su mutua presencia y tener un poco de paciencia.

Por una buena convivencia

Para lograr una buena convivencia entre especies tenemos que conocer las diferencias entre ellos y respetarlas: los perros suelen ser fáciles de educar mientras que los gatos son más independientes, se entretienen solos, no son tan comilones…

Los perros son muy sociables y viven en manada, reflejando en muchas aspectos la organización humana. En cambio, los gatos interactúan mucho menos y se comportan como si estuvieran en un pedestal, por lo que se quedarán con el territorio más  grande y los sitios más ventajosos.

No obstante, ambos tienen algo en común, el instinto cazador: los gatos persiguen a ratones, pájaros, moscas… mientas que los perros hacen lo mismo con los gatos. Pero ese instinto puede llegar a controlarse mediante juegos y entretenimientos. Y si los acostumbras desde cachorros a su mutua presencia y les educas para convivir, incluso es posible que lleguen a ser buenos amigos.

El encuentro

Lo mejor para preparar el encuentro entre un perro y un gato es dejar que ellos mismo resuelvan sus problemas, aunque en las primeras fases de la convivencia no hay que perderles la vista, por si acaso. Y si la situación se descontrola, más vale intervenir. En caso de pelea, lo que debes hacer es distraerlos, no te interpongas. Puedes hacerlo mojándolos con una pistola de agua, tirándoles una toalla encima…

Los signos más fiables de cómo se están aclimatando el uno al otro pueden verse en cómo y dónde duermen. Hasta que se hayan acostumbrado a vivir juntos, cada uno buscará su propio sitio para dormir. Cuando empiecen a confiar el uno en el otro, empezarán a dormir en la misma habitación. El mayor signo de confianza es que duerman el uno cerca del otro, dándose la espalda. Después de todo, no se le da la espalda a alguien en quien no confías.

Llego la hora de las presentaciones

Si les facilitamos las cosas, perro y gato acabarán aceptándose como buenos inquilinos.

• Haz que se huelan a través de una puerta cerrada. Luego, saca al perro y deja que el gato investigue el lugar donde se hallaba el otro. Haz esto varias veces antes de la presentación cara a cara.

• No permitas que el perro se acerque al gato, quizás la intención del primero es ofrecerle su amistad, pero el gato no permitirá el olfateo y saldrá corriendo.

• Hay que presentarlos en un momento en que el perro esté cansado y nunca forzar el encuentro entre ambos.

• No dejes que el perro persiga al gato y haz que se estire y se quede quieto cada vez que el gato entre en la habitación. Dale a tu perro una alternativa para su instinto cazador, un juguete o una pelota.

• Deja que el gato se acerque al perro para investigarlo, aunque supervisa muy de cerca el comportamiento de ambos.

• Es importante que ambos tengan un lugar propio para comer y dormir y donde poder refugiarse. Deja que el gato se esconda cuando quiera, quizás a éste la cueste unas 10 semanas adaptarse al perro.

• Si uno de los dos es la nueva mascota de la casa, toda la atención de la familia se desviará hacia ella, provocando los celos del otro. Demuestra tu cariño a ambos por igual.

• Cuando más edad tenga el can, más paciencia deberás tener. Si en cambio el gato es adulto, ten cuidado porque puede arañar al cachorro con facilidad. Si ambos son cachorros lo más probable es que se hagan amigos con rapidez.

• Premia cualquier interacción positiva entre ambos, échales piropos y acariciarlos.

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