Para las tareas de empapelar, como cualquier otra relacionada con el bricolaje, será importante seguir un mecanismo. Con esto nos ahorraremos mucho tiempo y posibles complicaciones con un plan adecuado de trabajo. Veamos cuales son esos pasos.
Tenemos que definir la clase de papel a utilizar en función del tipo de habitación donde lo instalaremos y del uso que se hace de ella. En general, los podemos agrupar en tres categorías:
Papeles no lavables – son los más económicos, pero al no tolerar el agua deben utilizarse en salones y habitaciones donde no se ensucien demasiado.
Papeles lavables – suponen un desembolso un poco mayor, pero dan excelente resultado, sobre todo en cocinas, habitaciones de pequeños y cuartos de baño.
Papeles de texturas especiales – son superiores en el precio a los anteriores. Se tratan de revestimientos que imitan o contienen elementos distintos del papel. Son algo difíciles de limpiar dado que suelen tener dibujos en relieve donde se acumula mucho polvo.
Calculando la cantidad de papel
Para conocer cuánto papel vamos a precisar, calculamos el perímetro de toda la habitación y deducimos de él las medidas de las ventanas y puertas que puedan existir. Compraremos siempre algunos metros de más, serán necesarios para los remates y para casar los dibujos, y en el caso de que se nos rompa alguna tira.
Preparando el material
Para encolar las tiras de papel debemos usar una mesa extensa. Si no contamos de una especial para estas labores, podemos utilizar una de comedor o de cocina forrada con bolsas de plástico. Para cortar los rollos necesitaremos una regla larga de unos 60 o 70 centímetros de ancho y unas tijeras grandes. Resultará imprescindible disponer de una escalera fuerte y segura, y el resto del material para empapelar, comprobando que todo esté en correcto estado.
Preparando la habitación
Despejamos todas las paredes de la habitación, retirar los cuadros, estanterías, etc. Ubicamos los muebles en el centro de la habitación. Para que no se manchen con la cola de empapelar, podemos cubrir los rodapiés con papel de periódico o de estraza. También habrá que desmontar los enchufes e interruptores.
Preparando las paredes
Debemos acondicionar la pared con la finalidad que el papel no se despegue o le salgan manchas de humedad al poco tiempo. Debemos realizarlo de manera similar que para pintarlas, eliminando humedades y grietas. Dado que el papel no requiere un terminado tan perfecto como la pintura, no será necesario que seamos muy exigentes con esta tarea, alcanzará con dejar la pared bien lisa.
Los remates y la limpieza
Una vez pronta la pared, es el instante de comenzar a empapelar. Para los remates finales en enchufes, marcos de puertas y ventanas, interruptores y demás accesorios, es recomendable esperar al día siguiente. Si el papel no se encuentra seco totalmente se puede desgarrar con facilidad, y además en peligroso instalar los enchufes e interruptores cuando la cola está aún fresca, pues es buena conductora de electricidad. Luego intentaremos eliminar todos los pegotes de cola antes de que se sequen, para ello podemos usar un cepillo o trapo y agua corriente. Para finalizar, retiramos todos los trozos de papel que hayan sobrado y ubicamos cada cosa en su sitio.
Los colores cálidos como el rojo, amarillo, naranja, etc., son excitantes, y los suaves: azul, beige, verde, son muy relajantes. Los dibujos grandes y los colores fuertes empequeñecen las habitaciones, los dibujos pequeños y los colores claros las agrandan. También las líneas alargan las paredes en la dirección en que van orientadas
Tags: empapelar, habitacion, lavable, papel, pared, salones, trabajo
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