Algunas hasta tienen flores bonitas pero si no las controlamos acaban por invadirlo todo. Y precisamente por eso algunas pueden llegar a ser plantas muy útiles en determinadas circunstancias. Hoy veremos como combatir estos malas hierbas y en que casos podemos darle una utilizad.
Las malas hierbas son plantas que crecen donde no deben y, además, lo hacen con una gran determinación. Sus semillas pueden permanecer en el suelo durante varios años y germinar cuando trasladamos tierra de un lugar a otro del jardín, añadimos tierra nueva, etc. Y, como compiten con las demás plantas por el agua, la luz y los nutrientes no tenemos más remedio que acabar con ellas porque de lo contrario, las malas hierbas terminaran invadiéndolo todo.
La tarea puede ser agotadora, por eso es mejor hacerlo sabiendo a qué tipo de hierbas nos enfrentamos. Recordad que la prevención también es importante porque las malas hierbas brotan allí donde el riego o la fertilización son inadecuadas, el suelo está compactado, el drenaje es deficiente… Es importante arrancar las malas hierbas en cuanto aparecen porque algunas florecen muy rápido y producen abundantes semillas.
También pueden ser útiles
Precisamente porque tienen una capacidad extraordinaria de supervivencia, y porque son capaces de diseminarse y colonizar medios alterados, las malas hierbas pueden resultar muy útiles en determinadas circunstancias. Por ejemplo, en las grandes extensiones de las costas ventosas del Atlántico sur, éstas han servido para evitar la erosión de las dunas; y en otras regiones se han utilizado para recuperar suelos contaminados.
Mejor prevenir
La mejor manera de acabar con las malas hierbas es evitar que aparezcan; he aquí algunos consejos:
• Antes de sembrar, limpia el terreno de bulbillos, estolones y rizomas.
• No utilices tierra del jardín para los semilleros porque volverán a germinar las malas hierbas.
• Trabaja la tierra cuando esta húmeda pero no mojada.
• Las malas hierbas necesitan agua para germinar y crecer. Sólo la zona del jardín que lo necesite; si el resto permanece sexo, habrá menos malas hierbas.
• Arranca las plantas anuales antes de que germinen. Luego las puedes añadir al compost (asegurándote que no hayan quedando flores, ya que éstas podrían hacer que germinasen de nuevo).
• Pon acolchados (orgánicos, de paja, o de polietileno negro) para reformar una barrera física que impida el crecimiento de las malas hierbas. El polietileno tendrás que fijarlo con piedras en los bordes para que no se lo lleve el viento. Sobre él puede colocar grave o corteza de pino para camuflarlo y tendrás que usar un sistema de riego por goteo porque el agua no puede pasar por el plástico.
Las malas hierbas se clasifican en tres grupos:
Las anuales germinan, crecen y mueren en la misma temporada dejando una cantidad de semillas que germinarán al otoño siguiente. Estas hierbas son las más fáciles de eliminar, ya sea a mano o con una azada.
Las bianuales necesitan dos años para producir semillas y luego mueren. Durante el primer año forman una raíz profunda, y en el segundo florece y produce las semillas. Para eliminarlas no basta con cortar sólo el tallo, de esa forma la única que conseguiremos es que se conviertan en perennes porque es precisamente la producción de las semillas lo que las hace morir naturalmente. Así que debes arrancarlas y es más fácil hacerlo durante el primer año.
Las perennes viven más de dos años, producen semillas anualmente y son las más difíciles de erradicar porque gracias a sus estolones, rizomas, bulbillos, etc. consiguen rebrotar cada año. Si las arrancamos con las manos o la azada lo más probable es que queden las raíces, Lo mismo sucede con la desbrozadota, así que hay que asegurarse de eliminar cualquier rastro de la planta.
Herbicidas naturales:
• El vinagre es capaz de acabar con las malas hierbas tiernas.
• Otra manera de exterminar las malas hierbas es aplicar calor: se trata de aplicarles aire caliente a las hierbas hasta que se marchiten.
• Otro método similar es regar las malas hierbas con agua hirviendo.
• Hay un sistema muy utilizado sobre todo en caminos, se trata de la sal gorda. Pon unos puñados de sal gorda entre las baldosas y las malas hierbas no volverán a crecer.
• La mezcla de estos dos métodos, sal y agua hirviendo, hará que nada vuelva a crecer, por eso hay que evitarlos cerca de otros vegetales. Este tratamiento es más eficaz si se realiza por las mañana y en tiempo seco.
• Otro buen método es utilizar el agua de cocer la patatas. Resulta muy eficaz y barato.
• Conviene regar el día antes de desherbar, así saldrán prácticamente todas las malas hierbas y la tarea será más efectiva.
• Puede que tengas que repetir estos tratamientos en más de una ocasión pero son menos agresivos que los herbicidas químicos.
Herbicidas comerciales:
Herbicidas químicos hay de muchos tipos: herbicidas de contacto, que tiene un efecto agudo t rápido; están los que son absorbidos por las raíces y se desparraman por toda la plata, y los que destruyen desde el exterior; hay herbicidas que son selectivos –para exterminar una planta específica- y otros que no lo son; y luego están los que se aplican cuando la hierba ya ha salido o antes de que lo haga. Lo cierto es que son peligrosos para las demás plantas y en algunos casos, para los niños y las mascotas.
Recomendaciones de uso:
• Si optas por utilizar alguna sustancia química, es importante que sigas cuidadosamente las indicaciones del fabricante. De lo contrario, aumentan los riesgos relacionados con su uso y, además, disminuye su eficacia.
• Para aplicarlos, utiliza siempre guantes, pantalón largo, camisa de manga larga y botas.
• Cuando hayas acabado lava toda la ropa.
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