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Los revestimientos – Tercera parte: La pintura

Escrito por admin / 20 de enero de 2009

Pintar las paredes es el medio más sencillo de decorarlas, pero no siempre es el más fácil, porque la pintura no oculta ningún defecto, por lo cual se debe aplicar sobre una superficie en perfecto estado.

Los trabajos dependen del tipo y el estado del revestimiento existente:
-    En una pared nueva y sucia, eliminar el polvo y a continuación rellenar las irregularidades y pequeños agujeros, para después dar una capa de imprimación adecuada para el material de base, yeso, cemento y madera.

-    En una pared ya pintada, lavar la superficie y decaparla por completo si la antigua capa está desconchada.

-    En papel pintado, se puede pintar si se ha comprobado que el papel está perfectamente adherido, en este caso no se debe utilizar pintura vinílica ni acrílica, porque podrían empapar y despegar el fondo de papel.

-    Los papeles en mal estado hay que retirarlos de la pared, y ésta, casi siempre, hay que repasarla y enlucirla; a continuación se lija la superficie y después se pinta.

Elección de la pintura

Existe una gran variedad de productos que permite obtener colores y acabados para todos los gustos:

Pintura al aceite: La pintura al aceite forma una película muy resistente, pero requiere mucho cuidado en la aplicación, pues si queda un trozo defectuoso será difícil arreglarlo.

Pintura gliceroftálica y laca de poliuretano: Con estos productos se consigue un acabado que dura mucho tiempo en buen estado. Se aplican fácilmente con rodillo o brocha y secan rápidamente. Conviene aplicarlos en capas delgadas, bien “tensas” para conseguir una superficie lisa y brillante.

-    Las lacas gliceroftálicas dan un acabado satinado y resisten bien los lavados frecuentes.

-    La laca de poliuretano da un acabado brillante muy duro, adecuado para cocinas, cuartos de baño y marcos de ventana.

Pinturas vinílicas y acrílicas

Estas pinturas, “que sirven para todo”, se emplean cada vez más en interiores y exteriores. Las hay en gel, lo que facilita mucho su aplicación; se diluyen en agua, secan rápidamente y casi no huelen, pero no resisten bien en las habitaciones húmedas, como el cuarto de baño o la cocina.

La aplicación

Por lo general se emplean tres tipos de herramientas y de técnicas.
-    Las brochas: es la clásica herramienta del pintor, con cerdas naturales o sintéticas.
-    Se presentan en tamaños y formas variados, redondas, de 15 a 70 mm de diámetro, o planas, de 15 a 100 mm de ancho. Las más anchas sirven para alisar.
-    Tienen mango recto o acodado para pintar en los rincones difíciles.
-    Los rodillos: son muy prácticos para cubrir rápidamente superficies grandes; los hay de diferentes materiales: esponja de poliuretano (sirve para todos los trabajos), piel de cordero (aceite, vinílica, lechada de cal), pelo de cabra (lacas brillantes) y poliamida (antigoteo).
-    Las almohadillas: fabricadas con terciopelo sintético, cuyos pelos cortos “peinan” perfectamente la pintura. Van muy bien para la aplicación de lacas.

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