Jardín

Jardines japoneses

Escrito por Pablo / 20 de noviembre de 2008

Basada en una filosofía ancestral, que como pocas sabe interpretar la armonía y profundidad del universo, la jardinería japonesa marca un fuerte estilo en el paisajismo. De esta forma, los jardines japoneses serán espacios donde la paz, el orden y la sutileza se transformarán en pilares de gran trascendencia.

En una cosmovisión completamente opuesta a la del mundo occidental, las civilizaciones orientales ven al universo como un espacio en constante cambio. Todo se encuentra en continuo proceso de evolución, cambiando de formas y nunca estático. Las dualidades, ejemplificadas en las fuerzas opuestas del ying y el yang, son las que marcarán cada elemento del paisaje. De esta manera, el equilibrio exacto entre ambas formas será la representación del ambiente perfecto.

Sencillez y paz

En ese marco, los jardines deben ser espacios de armonía y equilibrio. Despojados de toda suntuosidad, incorporan piedras, arbustos y arena en una combinación perfecta, reflejando la sensibilidad oriental y su respeto por la naturaleza. Asimismo, es infaltable un surco de agua en el jardín, para crear aún más esa sensación de naturalidad.

En cierto modo, los jardines japoneses se transforman en espacios de meditación, donde el ser humano puede reencontrarse con la naturaleza y revitalizar su energía espiritual. Es importante entender que no se trata de una moda o un estilo puramente estético: la disposición del jardín japonés se basa en profundas raíces religiosas y no es amigo de la ornamentación simplista. Por el contrario, su objetivo es una acogedora armonía con el entorno.

Dentro de esa búsqueda, uno de los elementos centrales son las rocas, que poseen una importante carga simbólica. Las piedras son tomadas como verdaderas obras de arte, buscando aprovechar las ventajas naturales de sus formas en cada espacio del jardín. En cuanto a las flores, no se las emplea en tanta cantidad como en los jardines occidentales. Solamente son un toque exótico o de distinción que marca concretamente un lugar. De lo contrario, según la filosofía japonesa, se estaría recargando el lugar y desviando la atracción visual.

Agua en movimiento

Un elemento clave (sino el más importante) es el agua. El objetivo es que el diseño del jardín permita dar la sensación de que el agua brota directamente desde la vegetación, como en un verdadero entorno natural. Por eso, habitualmente se dispone un estanque en el centro geográfico del jardín, que contiene rocas sumergidas simulando un río y que se encuentra rodeado por vegetación, sugiriendo la presencia de un valle natural. Además, son muy empleadas las cascadas y el agua en movimiento, que también aporta su mágico sonido.

Los puentes también son ampliamente utilizados en los jardines japoneses, así como también las islas en el marco de los espacios de agua. Como contrapartida, también pueden hallarse jardines secos, en los cuales el agua ha sido sustituida por grava, formando arroyos y otras figuras naturales.

En resumen, el jardín japonés es un espacio de total armonía. Equilibrio de formas y colores, de elementos y densidades. El resultado es un lugar sin tensiones, pleno de paz y muy apto para disfrutar en la tranquilidad de nuestro interior. Estéticamente llama además la atención por sus simetrías y carácter despojado.

Tags: , , , ,

No hay comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?

Deja un comentario