Si pensamos en aquellos puntos con mayor trascendencia en la decoración de interiores, evidentemente el color ocupará un lugar preponderante. Sucede que la elección de los colores que dominarán el hogar determinará el grupo de sensaciones que evocará cada ambiente. No debemos olvidar que los colores marcan fuertemente nuestra percepción de la realidad.
Por todo esto, debemos entender que los colores, además de una cuestión de gustos y estilos, cuentan con una función específica en la decoración del hogar. Es que cada ambiente de nuestra casa posee una utilidad central: cocinar, comer, descansar, trabajar (entre otras) por lo tanto esa función puede ser estimulada a través de la elección que realizamos desde los colores.
Divisiones y gamas
Dentro de la clasificación de los colores, básicamente puede establecerse una división fundamental entre cálidos y fríos. En el caso de los cálidos, poseen una fuerte relación con el sol, la luz y el calor, provocando en consecuencia un clima de paz y armonía y distintas sensaciones relacionadas. Pueden provocar el descanso, como en el caso de los blancos y cremas, o traer excitación, como sucede con el naranja y rojo.
Por otra parte, los tonos fríos se identifican con el agua y la vegetación, como puede advertirse en colores como las distintas gamas de verdes, azules o morados. Aquí, las sensaciones se relacionan fuertemente con la vitalidad y la frescura. Además, el blanco y el negro marcan el tradicional juego de opuestos.
Es posible agrupar tonos y colores en distintas gamas, algo muy importante para incrementar nuestra efectividad cuando planificamos la pintura de las paredes del hogar, o para elegir con cierta lógica los tonos de los accesorios y complementos decorativos a emplearse para vestir y embellecer cada espacio de la casa.
Teniendo en cuenta estas gamas, los especialistas recomiendan utilizar colores fríos en los ambientes con luz cálida o tenue, específicamente aquellos tonos obtenidos de la combinación de azules, violetas y verdes. Asimismo, se aconseja el empleo de la gama de colores cálidos en aquellos espacios privilegiados con una adecuada iluminación natural, utilizando colores procedentes de la mezcla de amarillo, rojo y ocre.
Más variantes
No pueden obviarse tampoco otros tres grupos importantes de tonalidades o gamas de colores: los tonos neutros, representados por el blanco y el negro, los tonos mixtos, que se obtienen mediante la mezcla de cálidos y fríos (los grises son los más empleados) y, por último, los tonos pastel. En éste último caso, se trata de combinaciones del blanco con otros colores, una variedad que hoy también es denominada “blanco roto”.
Por supuesto, el concepto de color que debe manejar cada ambiente no se circunscribe únicamente a la pintura o revestimiento de las paredes. Abarca además los muebles y complementos decorativos, los suelos, accesorios textiles y todo elemento presente en el espacio. Debe buscarse, en consecuencia, la armonía cromática del conjunto.
En síntesis, el color es un elemento central en la propuesta estética de cada ambiente, y debe ir de la mano no solamente con el estilo decorativo sino además con la funcionalidad específica de cada estancia del hogar. En fin, lo que se busca es lograr armonía y orden en los espacios interiores para incrementar así el confort y la calidad de vida de las personas.
Tags: ambientes, Colores, sensaciones
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