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El encanto de las violetas

Escrito por admin / 7 de octubre de 2008

La mayoría de las personas se vuelven admiradoras de las violetas desde el momento en que las de por primera vez, y no es para menos. Su vez esta y variedad en la principal razón para acercarse a estas flores y, sin embargo, hay mucho que aprender sobre ellas.

Las verdaderas violetas son denominadas viola, de la familia de las violáceas:
Pero las más comunes son las llamadas violetas africanas (santpaulia ionatha). Éste en realidad no es un tipo de violeta, pero tiene en común con las demás el color y forma de sus flores, por eso se les conoce como violetas, y se le agrega el ” africana”, por que las primeras plantas de ésta surgieron en Alemania, provenientes de una semilla de África. De manera curiosa, estas son las violetas más populares sin serlo en realidad. Esto se debe a que existen en una amplia gama de colores: blanco, morado, azul, coral, durazno, rosa, canela, rojo y hasta tintes verdosos. Pueden tener bordes blancos, marchitas, ser bicolores o multicolores. Hay tres tamaños básicos: estándar, semiminiatura y miniatura. En cuanto a las verdaderas violetas son flores que tienen la particularidad de que florecen prácticamente todo el año, crecen en los bosques luna y en los prados entre invierno y primavera y son flores pequeñas de hojas aterciopeladas. Existen unas 400 especies, pero sólo de una” viola odorata”, se extrae ese perfume romántico tan famoso.

Cuidados:

Las violetas son plantas sumamente delicadas, las cuales necesitan de algunos cuidados específicos a continuación le damos una guía de cuidados básicos para la misma.

Riego: para cultivar una violeta es importante encontrar una atmósfera húmeda. Si bien esto puede sonar complicado, una buena solución es colocar la maceta sobre un plato con piedras mojadas o sobre un poco de musgo húmedo. El hecho de que las violetas requieran un ambiente húmedo no quiere decir que necesita mucha agua, así que cuidado con regalo vas en exceso. Riégala siempre por abajo, sin mojar las hojas ni los tallos ni las flores.
Limpieza: limpia el polvo de las hojas con un pincel cada 15 días. No uses abrillantador ni agua. Esto es importante. Cambia de maceta después de un año. Puedes conseguir que florezca si la trasplantas: hazlo a una maceta de unos dos centímetros mayor de diámetro cuando tengas un follaje muy espeso y apretado, y la maceta espese nada raíces. Si no lo haces, las hojas crecerán pequeñas y apiladas. Recuerda que un buen cuidado puede hacer la diferencia entre una planta hermosa y una que no tenga una vida larga y saludable.

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