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Decorando con pintura

Escrito por Sol / 27 de octubre de 2009

Cada determinada cantidad de tiempo las paredes de nuestro hogar necesitan una lavada de cara. Quizá quitar la pintura vieja, remover empapelado o aquello que la cubría para darle un aspecto renovado. También suele aparece esta necesidad cuando nos mudamos a un nuevo hogar. Llegamos y queremos darle nuestro propio estilo, nuestra propia marca en paredes, ventanas, estanterías u otros.

Ahora bien, no siempre pintar las paredes significa lisa y llanamente aplicar un color y dejar secar. A través de diversas técnicas de aplicación de la pintura podemos lograr, con un poquito de esfuerzo personal, efectos fabulosos en nuestras paredes. Para algunas técnicas basta tan solo con conseguir elementos de lo más sencillos, para otras podemos construirlos en breves pasos. A continuación repasamos algunas técnicas para aplicar pintura sobre paredes.

Técnica de esponjado

Este técnica es sencilla de aplicar aunque precisa de paciencia. Sobre la pared pintada en un color liso aplicamos otro color, quizá el mismo pero en un tono más oscuro, dando pequeños toques con una esponja.
Lo ideal para esta tarea son las esponjas naturales que pueden conseguirse en cualquier supermercado e incluso en perfumerías.

El barrido

Esta técnica da a la pared una textura atractiva. Prolija pero despareja a la vez. Una vez que pasamos pintura en la pared tomamos un pincel (ancho pero no alto) humedecido y lo pasamos de arriba hacia debajo de manera tal que se note el trazo del mismo. Es importante ser prolijo en esto ya que sino el efecto se pierde y puede quedar realmente desprolijo. Siempre de arriba hacia abajo, recorremos toda la superficie.

Rodillos con textura propia

Los rodillos pueden modificarse de tal manera que nos ayuden a vestir nuestra pared de las maneras más atractivas.
Siempre sobre una pared pintada en un color liso podemos utilizar diversas técnicas. Hay rodillos que se venden ya con una textura específica. Líneas, rayas o incluso esponjados. No tenemos más que pasarlas con un color diferente al que tenemos abajo, cuando este color primero ya esté bien seco.

Sin embargo, existe la posibilidad de armar nuestro propio rodillo texturado. Tomamos un rodillo nuevo y le atamos uno o más hilos dando una forma determinada al mismo. Recordemos que lo que quede más elevado será lo que marque con pintura la pared, mientras que lo que quede apretado por los hilos o cintas (esto depende de ancho que se quiera buscar) será aquello que quede del color anterior o primero.

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