Jardín > Flores y plantas

Curiosidades y beneficios de las aristolochias

Escrito por admin / 4 de mayo de 2009

Las aristolochias tienen flores poco comunes y una rica historia: han evolucionado pacientemente hasta lograr un ingenioso método de fertilización que asegura su permanencia en la Tierra. Ha unas veinte nativas dentro de un género que comprende unas trescientos cincuenta especies en zonas templadas o cálidas de ambos hemisferios.

Según la “teoría de los signos”, de tiempos inmemoriales, algunas plantas están marcadas con la forma del órgano que curan o benefician. Antiguamente se creía que las flores de la aristolochias, (que según como se las mire, pueden parecer un útero con su canal de parto), facilitaban los alumbramientos y regulaban las funciones reproductivas de la mujer. De hecho, se han utilizado en la medicina popular para estos fines. A raíz de ello, este género se llama Aristolochia, del griego aristos, excelente y locheia, parto.

Particularmente valorada en la medicina popular en la nativa A, triangularis (“mil hombres”), a la que se le atribuyen propiedades antiartríticas, antisépticas e inclusive anticonceptivas; hasta existe la creencia de que es antiofídica. Si bien su historia etnobotánica sugiere la riqueza terapéutica de las artistolochias, actualmente existe la firme sospecha de que el ácido provocar graves insuficiencias renales en caso de consumirse durante períodos prolongados.

Estrategias de supervivencia

Las aristoloquias son plantas curiosas. En sus flores el cáliz tiene aspecto de corola, y la forma que adopta recuerda las trampas cazamoscas de algunas plantas insectívoras. La estrategia para capturar insectos es semejante a la de estas últimas pero, en el caso de las aristolochias, el fin es más amable; los insectos solo quedan demorados unas horas para propiciar la polinización.

Las aristolochias autóctonas tienen atractivos a la medida de sus polinizadores, unas mosquitas parecidas a las drosophilas. Es por eso que, a veces, las flores presentan un color parecido al de la carne descompuesta e inclusive, con mayor o menor intensidad, huelen con un dejo a carroña, lo que atrae a las mosquitas hacia el interior de la flor. También existen trampas de luz: el utrículo (fondo de la flor) presenta zonas de tejido transparente que dejan pasar la luz ambiental y resultan llamativas para los insectos.

Características principales

La entrada por el tubo floral es fácil, hasta puede ser accidental gracias a las zonas cerosas y resbaladizas del exterior. La salida, en cambio es dificultosa: el tubo (la “garganta” de la flor), está tapizado por pelitos dirigidos de tal manera que impiden mecánicamente el escape de las mosquitas. Las aristolochias tienen mecanismos para que si fertilización sea cruzada, evitando la autopolinización a pesar de que la flor es hermafrodita.

Durante una primera etapa, la flor emana un olor atractivo; el estigma está listo para ser fecundado, pero los estambres aún están inmaduros. En ese momento entran las mosquitas y polinizan la flor con polen de otras plantas de la misma especie que traen sobre su cuerpo, porque el de la misma flor aún no está disponible.

Pasado un día, cuando la flor está a punto de marchitarse, se abren tanto los estambres como el camino hacia la libertad, ya que los pelitos pierden turgencia. Entonces, las mosquitas salen volando, cargadas de polen fresco a repetir la historia.

Tags: , ,

No hay comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?

Deja un comentario