Debemos tener en cuenta que las plantas son la fuente de vida no solo de nuestro hogar, porque estas dan alegría, paz y tranquilidad; sino también de nuestro planeta, porque son consideradas los pulmones de nuestra tan amada y maltratada Tierra.
Por lo tanto antes de adquirir una planta tenemos que estar seguro de poder cuidarla, de dedicarle un poco de tiempo. No adquirir plantas que no se pueden mantener. Debemos buscar la planta que mejor se adecué al espacio que se quiere embellecer. No todas las plantas se van a desarrollar de igual forma en un lugar concreto, con unas condiciones de luz, calor y humedad determinados. Que se debe tener en cuenta para que nuestras plantas se encuentren siempre vitales:
Luminosidad
Cada planta tiene unas necesidades específicas de luz. Algunas, como la maranta, necesitarán lugares sombríos, pudiendo deteriorarse con un exceso de luz. Otras, como el cóleo, necesitarán al menos media hora de luz directa del sol para que se expresen sus pigmentos rojizos.
Riegos
Algunas plantas necesitan grandes cantidades de agua, como la Azalea, mientras que en otras, especialmente en los cactus, un exceso de agua puede pudrir sus raíces. Un síntoma habitual de que a una planta le falta agua, es que presenta un aspecto lacio, con las hojas lánguidas, además de observar que la tierra está seca.
Abono
Casi todas las plantas necesitan abono durante su época de crecimiento y floración, aunque hay excepciones, como ocurre, entre otras, con la dionea atrapamoscas.
Humedad
Las plantas tropicales en general necesitan una elevada humedad ambiental. Puede crearse con difusores de agua. Precaución con los hongos que pueden instalarse en ellos.
Poda
La poda permite a la planta engrosar y ramificar con mayor vigor. Suele realizarse tras el período de floración.
Enfermedades
Una de las más frecuentes es la colonización por pequeñas moscas blancas. Es fácilmente erradicable con cualquier insecticida del tipo “hogar y plantas”. En general, las hojas con aspecto enfermizo, carcomidas, etc., deben ser retiradas para que no se extienda la enfermedad y para favorecer el nacimiento de hojas nuevas. Puede colonizarse por arañas. Los signos suelen comenzar con el amarilleo de las hojas y una fina capa blanquecina, especialmente en las zonas que forman ángulo, entre las hojas y los tallos. Progresivamente se va haciendo más evidente, formando una telaraña blanca muy tupida en la que finalmente pueden verse pequeñas arañas, de menos de un milímetro.
Son más difíciles de eliminar que la mosca blanca. Es recomendable separar la planta infestada del resto, para evitar su extensión. Existen productos que se pueden rociar por las hojas, basados en la combinación de Piretrinas y butóxido de piperonilo. Precisará altas dosis, y la planta puede sufrir un deterioro por la toxicidad del producto.
La poda radical de la planta no es una buena solución, ya que la araña vuelve a surgir a la vez que los nuevos brotes de la planta, que se encontrará en una situación aún más debilitada. Es preferible una poda selectiva de las ramas más deterioradas.
Tags: cuidados de las plantas, mantenimiento de las plantas
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