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Cómo hacer que nuestras mascotas tengan buenos modales

Escrito por admin / 13 de febrero de 2009

Educar a un animal requiere tiempo, grandes dosis de paciencia, constancia y coherencia. Sin embargo, ese esfuerzo es imprescindible si queremos evitar problemas de agresividad o falta de higiene por parte de la mascota.

Para que la convivencia con nuestra mascota sea más armoniosa es fundamental educarla bien. Por supuesto, el esfuerzo que tenemos que realizar respecto a un gato es muy distinto del que requiere un perro, menos independiente y más fácil de adiestrar que el anterior, aunque también influyen la raza del animal, la edad que tenga cuando lo adquirimos y si ya tenemos otras mascotas en casa. De todas maneras, para prevenir o evitar los malos hábitos, nada mejor que establecer las bases que deben guiar la conducta de nuestra mascota desde el primer día.

Eso sí, para ello serán necesarias grandes dosis de paciencia, constancia y coherencia, ya que, por un lado, educar a un animal requiere tiempo y, por otro, no podemos pretender que nuestra mascota sepa qué debe y qué no debe hacer sino tenemos las ideas claras respecto a ello. En otras palabras, nuestro perro no aprenderá que no debe tumbarse en el sofá si un día le reñimos por ellos y otro le acariciamos mientras está tumbado a nuestro lado en el sillón. A la hora de educar a una mascota es mejor premiarle por su buena actitud e ignorarle cuando haga las cosas mal que gritarle o utilizar la violencia, ya que, es este caso, sólo conseguiremos que el animal se vulva más asustadizo y agresivo con los humanos y con otros animales.

Gatos

Comida: si el gato merodea por la mesa suplicando un bocado de nuestro plato mientras comemos, hay que ignorarle, ya que de lo contrario nunca nos dejará tranquilos a la hora de comer.

Plantas: para alejar al gato de las plantas, debemos proporcionarle una maceta de hierba gatuna para que la mastique. Si eso no da resultado, rociaremos las plantas con zumo de limón diluido, ya que los gatos rechazan este olor.

Agresividad: a algunos gatos les cuesta distinguir lo que es un juego y lo que no. Por eso, procura que canalice su energía hacia sus juguetes y neutraliza los posibles ataques con una pistola de agua.

Higiene: debemos buscar un lugar tranquilo, lejos de la comida, para colocar el cajón de los excrementos. Cuando el gato acabe de llegar a casa, lo primero que haremos será colocarlo en la bandeja y mover sus patas en el sustrato. Al principio hay que repetir regularmente este gesto, en especial cuando el gato acaba de despertarse y después de las comidas. Si el gato hace sus necesidades fuera de la bandeja, retiraremos los excrementos cuidadosamente con ayuda de una pala y los colocaremos en la bandeja para que el animal entienda que debe hacerlo en la caja. Recuerda que no debes castigarlo, sino llevarlo a la bandeja y elogiarlo la próxima vez que actué correctamente.

Perros

Hay que entender que para un perro, el jefe no es el más fuerte o el más listo sino el que consigue tener más privilegios. Si en casa nosotros consentimos todos sus caprichos, nuestro perro creerá que es el jefe.

De paseo: deja claro que eres tú quien decide adónde van. Para ello, quédate quiero cada vez que tense la correa y no reanudes la marcha hasta que él también se pare.

Comida: aplica la misma norma que para los gatos y nunca cedas a la tentación de darle algo si no quieres tenerlo a tu lado durante cada comida.

Invitados: si tu perro se lanza sobre ti a tus invitados, no le saludes hasta que haya dejado las patas en el suelo y esté tranquilo. De esta manera entenderá que su saludo sólo será correspondido si se comporta de manera pacífica.

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