Una mascota en casa puede provocar trastornos en la rutina familiar. La familia muchas veces no sabrá bien como reaccionar ante la llegada del nuevo integrante. Me he tomado el grato trabajo de hacer una mini-guía con algunos consejos simples y sencillos, pero de gran utilidad para aquellos que por vez primera tienen que afrontar los primeros días de convivencia, que por otro lado serán fundamentales en su posterior desarrollo.
La alimentación
Sobre el tema de la alimentación se puede optar por la casera o la de los alimentos balanceados. Se deben tener en cuenta algunos premios que será necesario darles cuando nos dediquemos a enseñarles modales u otras costumbres. La gran mayoría de los perros se “vuelven locos” cuando son premiados con trozos de frutas o galletas caninas. Es importante no hacerles faltar algún hueso, ya que esto los ayuda a mantener saludable su dentadura.
Entre las pautas más importantes en la alimentación del perro, está el acostumbrarlo a comer a horas propuestas por nosotros y no por él. Esto se consigue fácilmente, bastará con poner el cuenco a determinada hora, dejarlo por unos 10 o 15 minutos y después retirarlo hasta la próxima comida, que será, durante los primeros tiempos cada 8 horas. De esta forma el perro va a ir adoptando costumbres rutinarias de manera sencilla.
La higiene
El momento del baño, es sin duda un punto controversial, muchos creen que hay que lavarlos con frecuencia. Esto no es bueno para el animal, si es importante cepillarlo, si se puede cada día, al hacerlo estaremos retirando los pelos que se desprenden y además lo mantendremos suave y brilloso. Especialmente si el animal es de pelos largos.
Existe una gran variedad de champús, también se puede usar jabones secos para mantener el manto limpio entre baño y baño. Los perros por lo general se muestran pocos amigos de los secadores de pelo, pero es importante no dejarlos con el pelo húmedo.
La visita al veterinario por primera vez
Luego de transcurridos algunos días desde su llegada, es necesario acudir al veterinario para realizarle un chequeo general, interiorizarse del calendario de vacunas, dar comienzo a la desparasitación externa e interna y hablar sobre el chip. Es muy común que algunos animales sientan stress y se muestren nerviosos durante la consulta. Resulta aconsejable ir provistos de pequeños premios, que podemos ir dándoles nosotros o el mismo veterinario, de está manera asociará las visitas con los premios. Esta primera consulta es el momento indicado para despejar toda duda que tengamos respecto de los cuidados del animal.
Siéntate, túmbate… las primeras ordenes
Si somos nosotros quienes vamos a ocuparnos de enseñarle, lo primero que debemos tener en claro es una regla de oro para estas cuestiones: paciencia y algo más de paciencia. No podemos tener la pretensión de que nuestro cachorro haga ejercicios de difícil factura, pero por lo menos que nos obedezca a determinadas órdenes como ser: ven aquí, túmbate o siéntate. Lo más aconsejable es el adiestramiento positivo, mediante este método el perro irá aprendiendo como si se tratase de un juego, cada vez que haga algo bien lo vamos a premiar con un trozo de salchicha.
Uno de los temas más complicados siempre es el de las deposiciones fuera de lugar en la casa. Hay que tener en claro, que como las personas, cada perro es un mundo, por lo que no hay un esquema ni una edad fija para que controle las deposiciones. Lo mejor va a ser que lo acostumbremos a que lo haga en un sitio determinado. Cuando empecemos a sacarlo a la calle, será fundamental el hacerlo siempre a las mismas horas y premiarlo con efusividad cuando deponga en la calle.
Primeras salidas
Un cachorro puede comenzar a salir a la calle a los tres o cuatro meses, cuando haya terminado con el periodo de vacunación y desparasitado. Algunos veterinarios pueden aconsejar hacerlo antes, para ir favoreciendo la sociabilización del animal y hacer que sea menos miedoso.
Antes de que realice su primera salida, resulta importante que este familiarizado con la correa y el arnés, siendo pequeño no debemos soltarlo. Enseñarle desde el primer día a que no debe comer las cosas del suelo, esto se consigue con un rotundo “no” y un leve tirón de la correa. Algo muy bueno es pasearlo desde el primer día por sitios concurridos, como: calles o parques donde haya niños, así se va acostumbrando con su entorno.
Tags: alimentación, higiene de los cachorros, la primera visita al veterinario, las primeras ordenes
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